La necesidad de reflexionar acerca de la realidad social, política y laboral, nos obliga moral e ideológicamente, a ofrecer alternativas de organización y movilización, para transformar el estado actual de las cosas.

Que las personas, al despertarse cada mañana, dejen de sentir la angustia sobre qué es lo que les va a deparar el día, interiorizando su posibilidad de perder el empleo, de que su jornada sea reducida o que su salario sea secuestrado y, además que pueda ser el próximo o la próxima, que sumará una décima a las estadísticas fatídicas de esta economía de guerra, bien en su vivienda, en su salud o en la posibilidad cierta de que sus hijos e hijas, puedan ser excluidos del sistema educativo